18Abril

Comunidades que crean y apropian el barrio

Publicado en: Home, Visión 8

Comunidades que crean y apropian el barrio

“Al fin y al cabo, somos lo que hacemospara cambiar lo que somos” 

Eduardo Galeano

 

La cancha de arenilla, los rieles construidos por el convite, el salón comunitario, el sendero de piedra que llevaba al morro, la pila comunitaria que proveía de luz a varios vecinos y el acueducto comunitario que llevaba agua a través de la acequia: ya no están. En poco menos de una década, la comuna, la ciudad y la vida en nuestros barrios se vio arrasada por los “hacedores del desarrollo”, junto con esas paladas de modernidad vino también la pretensión de construir un único relato de nuestros barrios, aquél que nacía, según los técnicos, con la llegada de la infraestructura, del Estado a nuestro territorio. 

Basta con pararse en el centro y mirar a la ladera para darse cuenta que algo está pasando. La forma en la que la “gente de bien” mira e interviene a la gente de la periferia, de los barrios del borde, de los barrios populares, ha incursionado y se ha maquillado de “desarrollo”, “urbanismo social” e “innovación”; luego, como por arte de magia, y en el despampanante resplandor de los reflectores, los gobernantes de la ciudad se codean con los de las grandes urbes, cortan listones, recorren en bicicleta la ciudad y reciben premios. 

Ahora tenemos las Unidades de Vida Articuladas (UVA), Parques Biblioteca, senderos peatonales que llevan a la cima de los cerros tutelares de la ciudad, parques lineales, algunas cuantas canchas sintéticas que funcionan con las lógicas de un complejo deportivo privado, boulevares turísticos, ciclovías, algunos cables y un tranvía, miles y miles de millones de pesos invertidos en un afán inexplicable por ocupar portadas de periódicos o por ganarse el título de “mejor ciudad”.

También, y menos decoroso que ello, tenemos más desconectados por su incapacidad de pagar las cuentas de servicios públicos, mujeres adultas que esperan la llegada de la noche para refugiarse en los ranchos de tablas y cartón, que rodean las grandes obras de infraestructura; niños en situación de vulnerabilidad al borde de los senderos peatonales por los que pasan turistas rubios, de pantalones cortos y gafas oscuras; jóvenes que son vendidas y traficadas, muchachos que ocupan los parques para distribuir drogas a falta de más opciones, esperando que la noche los coja con vida; y gentes, otrora campesinas, que esperan en sus casas a que la Empresa de Desarrollo Urbano (EDU) no llegue y los desaloje para destinar su pedacito de tierra a otra gran obra.

Sin embargo, basta también con asomarse a la puerta, para ver cómo cada uno de los habitantes de nuestros barrios resiste a la embestida, como sale a la calle, convoca a la juntanza, hace tomas pacíficas, crea y recrea el barrio, lo mapea, lo hace suyo, lo reclama y lo habita. Esta edición de Visión 8 pretende ser evidencia de esa polifonía de voces que hacen posible, desde la memoria, el derecho a pertenecer a la ciudad, al barrio; no es más que un instrumento para hacer eco de esas formas legítimas y pacíficas de contrarrestar el accionar de un Estado local que nunca ha dejado de ser canalla.

Edición 54 Periódico Comunitario Visión 8

 

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