30Octubre

"Acá huele feo... Huele a POT"

Autor: Carlos Amórtegui / Equipo Visión 8 Publicado en: Medellín, 2014

El día lunes 27 de octubre, a eso de las 11:05 de la noche mientras una población inconforme descansaba luego de una protesta pacífica pero continua en contra de la aprobación del nuevo Plan de Ordenamiento Territorio (POT); los “honorables” Concejales de la ciudad dieron su visto bueno para la ejecución de este proyecto. Una noticia que amenaza con las condiciones de vida “digna” en la ciudad.

“¿Cuál vida digna? ¿Cómo va a ser digna una vida donde uno se queda más de una semana sin agua potable? Niño (sic), respóndame Usted ¿Cómo va a ser diga una vida en donde los dirigentes no escuchan a la comunidad y aprueban un proyecto que promete destruir nuestras vida?” afirma indignada, una de las manifestantes activas que se encontraba defendiendo sus derechos y los de su gente el pasado 27 de octubre en las instalaciones del Concejo de Medellín.

Luego de una discusión de 15 horas, los 617 artículos discutidos fueron aceptados para su desarrollo en los próximos 15 años, tiempo que comienza desde el próximo año hasta el 2030. Con una variable continua, las votaciones del POT se mantuvieron en 17 “Sí” en contra de 3 “No”. Cabe resaltar que los “No” fueron por parte de Luis Bernardo Vélez, del partido de la ASI, Miguel Andrés Calle de la Alianza Verde y finalmente Juan Felipe Campuzano, del Partido de la U. “No estoy de acuerdo con las apuestas políticas del POT en Medellín”, expresa este último. Mientras tanto, los otros 17 participantes no argumentaron su decisión, ellos a cambio respondieron de forma monótona.

Es preocupante que en la “tacita de plata” se aprueben este tipo de mega proyectos, pero más preocupante aún es entender que tras de estos “Sí” hay voluntades políticas que se desvían más allá de tomar una decisión de este tipo. Algo que llama la atención entre los manifestantes es la capacidad que tiene el Concejo para omitir las aclamaciones de la comunidad, una comunidad que grita en unísono las inconformidades en cuanto al consentimiento del POT por parte de los dirigentes.

 

Una comunidad unida que lucha por lo que les pertenece

Son las 8:00 am y a las afueras del Concejo se encuentran ya listos los manifestantes que defenderán sus derechos. Junto a ellos, se visibilizan pancartas con mensajes en desfavor del POT y demás objetos como altavoces que apoyarán esta lucha. Dentro de los protestantes se encuentran también miembros y entidades no gubernamentales de toda la ciudad que acompañan esta movilización; entidades como Corporación Con – Vivamos; Tribunal DESC de las Mujeres; Corporación Vamos Mujer: Mesa Interbarrial de desconectados(as); Kolectivo Clown Nariz Obrera; Concertación de Organizaciones y Procesos de Mujeres de la Zona Nororiental, Coordinación de Mujeres de la Zona Nororiental; Corporación para la Comunicación Ciudad Comuna, Comité Departamental en Defensa del Agua y de la Vida, Comités barriales por la defensa del territorio; servicios públicos domiciliarios Comuna 8, Corporación el Megáfono y demás entidades que militan por el territorio.

Evidentemente, al observar esta situación se entiende que el factor que más sobresale en ese momento es la organización y coordinación comunitaria, una propuesta que nace desde los territorios. También se entiende que esta protesta no es la primera, puesto que días atrás (incluso meses), los habitantes de Medellín habían realizado múltiples procesos que contenían el mismo propósito: resistir en contra de la aplicación del Plan de Ordenamiento Territorial. 

Un claro ejemplo de ellos son los distintos comunicados emitidos, documentos como el realizado en la campaña creada por algunas de las entidades anteriormente mencionadas “Por el derecho a la ciudad, la defensa de nuestros territorios y la vida digna en Medellín: “Es ese sentido, rechazamos el enfoque de participación promovido en el proceso de formulación del POT y consideramos necesario reiterar e insistir en garantías políticas para la inclusión y el desarrollo (…)”

Tampoco es la primera vez que la comunidad encara al Concejo y le pide garantías para la protección de sus derechos. Al respecto, han sido tres los encuentros que se han generado en este segundo semestre del año en distintos sectores de la ciudad donde la población junto con los dirigentes han discutido la viabilidad del POT.

Con estos antecedentes, sin nombrar las diversas manifestaciones artísticas y culturales comunitarias que proliferan su voz en contra, es como se entiende desde un punto de vista distancial la unión y organización de los habitantes de una ciudad que se masifican para obtener un bien común.

 

Unión propositiva comunitaria: lo que sigue luego del POT

Una vez aprobado este proyecto, lo que sigue no es fácil para la comunidad. Aquí, en este preciso instante, es cuando los habitantes de Medellín deben estar unidos para resistir y generar propuestas que logren mitigar un poco el impacto de la ejecución de este proyecto; al menos eso es lo que piensa Jairo Maya líder comunitario de la 8.

“Uno de los grandes retos que tenemos la comunidad es primero evaluar el documento final del POT con las iniciativas populares que se vayan gestando como el Mejoramiento Integral de Barrios y entre otras propuestas en las cuales podamos generar debates y brindar formación específica a los habitantes de la ciudad. El segundo reto sería incidir en los territorios a través de la movilización e instrumentos que se vayan formulando en los próximos años en las comunas y corregimientos. Como tercero, sería prepararnos para contener el avance del CVM hasta que se revise el tratamiento del borde urbano rural y los ámbitos suburbanos en tres años (hasta el 2017)”, explica un vez más el líder comunitario.

Es importante aclarar que cada territorio desde sus necesidades y capacidades implementan instrumentos sociales que permiten salvaguardarse de los efectos negativos del POT, instrumentos como escuelas populares, veedurías con apuestas políticas comunitarias en vivienda digna y servicios públicos domiciliarios, comunicados de prensa, movilizaciones y demás estrategias coyunturales en beneficio de la población. 

Finalmente pese a la aprobación del POT sin consentimiento del pueblo, todo se resume al inicio de varios movimientos y propuestas comunitarias en aras del desarrollo barrial enmarcadas en una lucha contra este proyecto con matices de resistencia; “una resistencia política que durará más de 15 años”, dice una vez más Maya.

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