10Noviembre

Medellín: un éxodo latente de memoria

Autor: Carlos Amórtegui / Equipo Visión 8 Publicado en: Home, Medellín, 2014

Medellín: un éxodo latente de memoria

Referirse a la evolución de esta ciudad, es sumergirse en un pasado esbelto caracterizado por el desarrollo de su infraestructura y la pujanza de su gente. Para contar su línea de tiempo, sería necesario recordar esos acontecimientos oscuros compuesto por múltiples noches y días negros ocasionados por los grupos alzados en armas que en aquel entonces estremecieron todos sus rincones, grupos que en palabras de escritores modernos son “diablos”, nuestros propios diablos.

“Oh mi amada Medellín, ciudad que amo, en la que he sufrido, en la que tanto muero”, fueron las palabras que alguna vez expresó el poeta Gonzalo Arango para referirse a esta metrópolis rodeada por montañas, lindos paisajes y memoria… mucha memoria. Para evocar esta memoria, basta solamente con recorrer sus laderas, basta con caminar por aquellos sectores en los que tanto su gente como sus calles son la muestra viviente de lo que fuimos, somos y seremos.

Andar por los barrios “condenados al olvido” es entender la vida, es sentir que de alguna manera todos pertenecemos acá, a la tacita de plata tan mimada por unos y odiada por otros. “Nuestros recuerdos no están en las academias, están acá en nuestros muros, en nuestra tierra, en nuestras plantas y en nosotros mismo”, asevera “Laka,” uno de los habitantes de la comuna 13 quién hizo parte el pasado 8 de noviembre del recorrido inter-comunitario “Por la Memoria y el Territorio”, una marcha que se realizó en el marco del proyecto Memorias en Diálogos.

Esta actividad buscó inicialmente integrar a las comunas 1, 6, 8 y 13 de la ciudad mediante una caminata guiada por las calles emblemáticas de cada lugar que en tiempo malditos fueron militadas por los “diablos”. “Todos aquí detestamos ese pasado, pero nos encontramos felices con nuestro presente. Es una época esperanzadora y de vida digna para todos”, cuenta otro de los asistente mediante el Rap, una herramienta artística de denuncia social presente en la comuna 6. 

Al respecto, es importante mencionar que en esta oportunidad la comuna 13 fue la anfitriona de la comuna 6, y la comuna 8 de la comuna 1; las cuales hicieron presencia en estos territorio de la siguiente manera:

- La comuna 6 que partió del Parque Biblioteca Doce de Octubre, se dirigió directamente hasta el Parque Biblioteca San Javier (comuna 13), luego se destinó hasta el barrio Corazón pasando por Casa Morada hasta llegar a Calle Nueva.

- Mientras tanto, la comuna 1 que partió de la estación Santo Domingo Metro se dirigió hasta Villatina pasando previamente por Sol de Oriente y la Acequia. 

- Para terminar, ambos recorridos finiquitaron sus pasos en el Museo Casa de la Memoria, un espacio que alberga la memoria de una ciudad que pide a gritos ser recordada.

 

Reflexiones, memoria y territorio 

Al llegar a la sede del Museo Casa de la Memoria a eso de las 1:30 de la tarde, cada comuna se encontró con una sorpresa que reavivó el aliento de los caminantes ya exhaustos: una tarde cultural con música, un mandala y un almuerzo típico de los hogares antioqueños.

“Los mandalas con círculos itinerantes que contienen la memoria de todos nosotros, es un círculo que alberga la esencia de la vida misma en su máxima expresión”, afirma Álvaro Restrepo, tallerista encargado de dirigir esta actividad. “Quiero que cada uno tome una flor y pida un deseo, posteriormente quiero que la deposite al interior del círculo”, replica nuevamente Restrepo. Con una activa participación, cada uno de los asistentes por comuna tomaron la flor y echaron sus sueños al aire: “quiero pedirle al universo que se acabe la violencia en mi hogar, en mi barrio, en mi ciudad” pide una de las asistentes mientras alza su margarita hacia los cielos.

Continuamente, se procedió a la degustación del almuerzo comunitario, un sancocho en leña de esos que recuerdan la pasión y dedicación por la gastronomía que posee la cultura paisa. “Este caldo me hace acordar de mi abuela, ella siempre mataba una gallina y nos hacía sancocho. La extraño, daría lo que fuera por volverla a ver”, cuenta Mario Jaramillo oriundo de la comuna 8.

 

Finalmente, el recorrido terminó con el micro-concierto “Así suenan nuestras comunas” con artistas invitados de cada sector. Son actividades como estás que permiten construir ciudad, son movimientos populares como este que la memoria y las voces de los territorios jamás serán acalladas por esos diablos prevaleciendo en el tiempo para las futuras generaciones luchadoras por una ciudad viva e incluyente.

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