07Octubre

Una vida sin agua, una vida en olvido

Autor: Carlos Amórtegui / Equipo Visión 8 Publicado en: Comuna 8, 2014

Una vida sin agua, una vida en olvido

“Las mujeres decimos: no somos mercancía, no al capitalismo verde y no a la mercantilización de la naturaleza, el agua y la vida”. Con esta proclama, se dio inicio el pasado 4 de octubre a la quinta versión del Festival de las Mujeres y el Agua en los sectores populares y rurales de Medellín, un festival que se realiza en el marco de Octubre Azul que busca en esencia la defensa del agua como derecho fundamental, los acueductos comunitarios y los Derechos Humanos de las mujeres de la ciudad.

Con una movilización ciudadana llena de consignas en pro de la preservación de los recursos hídricos, frases de denuncia social, arte callejero, música, danza, puestas en escenas teatrales y un número considerable de manifestantes pacíficos, todos marcharon exigiendo la construcción de las redes distribuidoras del líquido vital en esta parte de Medellín y exigiendo la promoción de los Derechos Humanitarios femeninos. “Una vida sin agua no es vida, una vida sin agua es una condena”, expresa levantando su pancarta Hugo, un habitante de la comuna 8 quien hizo parte de esta caminata.

Para el habitante de la comuna 1, Y Griega Winicot, esta proclama es necesaria debido a que actualmente miles de habitantes de los barrios periféricos deben enfrentarse a la dura realidad de tener que llevar una vida seca, una vida basada en la desconexión de servicios públicos y una vida ausente de agua potable. A cambio de ello, deben soportar un sinnúmero de problemáticas que esto genera como la proliferación de enfermedades virales entre la comunidad, por ejemplo.

Cabe mencionar que esta marcha fue convocada por organizaciones comunitarias como Corporación Vamos Mujer, Tribunal DESC de las Mujeres, Asociación Red de Comunicación Mujeres Populares Hacia el Futuro, Corporación para la Comunicación Ciudad Comuna, Corporación Con- Vivamos, Mesa Interbarrial de Desconectados, Kolectivo Clown Nariz Obrera, Concertación de Organizaciones y Procesos de Mujeres de la Zona Nororiental, Corporación Primavera-Talentos, Corporación Amiga Joven, Coordinación de Mujeres de la Zona Nororiental, Articulación para el seguimiento a los compromisos del gobierno local con las mujeres, Corporación para la Vida Mujeres que Crean, Comité Departamental en Defensa del Agua y de la Vida, Comités barriales por la defensa del territorio, JAC Carpinelo N° 2, JAC Llanaditas, Red de acción frente al extractivismo, Cooperativa Multiactiva Porvenir, Mesa de Vivienda y Servicios Públicos Domiciliarios Comuna 8 y demás entidades que militan por el territorio.

Finalmente, dentro de sus peticiones los manifestantes y entidades exigen:

  • Destinar los recursos humanos y económicos suficientes, para la construcción participativa de una política pública del agua, garantizando a todas las comunidades que habitan las montañas el derecho al agua.
  • Proteger y preservar las fuentes de agua existentes, destinar los recursos necesarios para el mejoramiento de los acueductos comunales y veredales, garantizar su permanencia como patrimonio de las comunidades y que estos no sean expropiados a través de políticas privatizadoras.
  • Terminar y vigilar la construcción de los acueductos públicos que están planeados, además promover la instalación de una veeduría para la gestión apropiada de los recursos hídricos, ambientales, físicos y económicos destinados para los acueductos.
  • Reconocer el papel de las mujeres como gestoras del agua, a través de la implementación de proyectos que vinculen a las mujeres en los territorios, a la protección, defensa y promoción del derecho al agua.
  • Garantizar agua suficiente, continua, potable, asequible y accesible para todos y todas las pobladoras de la ciudad, teniendo en cuenta que los costos en el suministro de agua deben ser razonables y no comprometer ni poner en riesgo otros derechos.
  • Garantizar el derecho al agua, con respeto, protección, cumplimiento y dignidad, porque es su obligación internacional y constitucional; para que sea un derecho sostenible y lo puedan disfrutar nuestras generaciones presentes y futuras.

 

La otra cara de la periferia

Caminando por los senderos periféricos de la ciudad, específicamente en el sector de Versalles La Torre, la realidad social que alberga el lugar es distinto a lo que uno se imagina. Si bien es cierto que es un lugar de escasos recursos económicos, es cierto también que el calor humano que infesta el lugar opaca la tan cruel realidad presente allí. Es cuestión de caminar por sus vértebras para notar la alegría de sus habitantes, que si ciertamente no pueden brindar un vaso de agua a sus caminantes por culpa de la mala administración municipal y la privatización de este recurso, pueden brindarles miles de sonrisas puras, tan angelicales como el panorama visual de la ciudad que se observa desde sus montañas.

También, la diversidad del lugar es patente: allí conviven los que escuchan desde Rancheras hasta los que escuchan Rap, los que siguen al Club Atlético Nacional hasta los seguidores del Independiente Medellín. Todos, como una familia. Llegando al final de este recorrido en el barrio Llanaditas, el remate no era para menos: música, arte, todo naciente desde las entrañas de su comunidad.

En un evento social que sucedió sin pormenores, la comunidad disfrutó de una variada programación cultural que se direccionaba a lo mismo: preservación de los Derechos Humanos de las mujeres y exigencia del recurso hídrico público, mostrando la verdadera cara de las periferias de la ciudad: un sitio humanizado por sus habitantes pero desconocido por el Estado mismo.

 

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