23Febrero

Apropiación social de los medios

Autor: Leonardo Jiménez / Ciudad Comuna Publicado en: Home, Ciudad Comuna, 2015

Apropiación social de los medios

Incidencia y retos de la comunicación popular comunitaria

La comunicación popular comunitaria se fortalece actualmente en Medellín desde ejercicios de participación y diálogo permanente entre los actores y los procesos que se reconocen como parte de una comunidad y un territorio, y su rol en el campo comunicativo no se limita solo a opinar sobre piezas, campañas, y estrategias; sino que se sustenta en la construcción colectiva de alternativas que tienen en cuenta la opinión de las personas en la estructuración de la forma, el contenido y la intención informativa, lo que a su vez, conlleva a una transformación de la manera de concebir la comunicación; puesto que ya no son los “comunicadores” quienes recogen las ideas, sino que son las poblaciones quienes construyen propuestas y promueven la democratización de la comunicación para generar transformaciones sociales.

La razón de ser de una propuesta de comunicación comunitaria, estará estrechamente ligada con su manera de estructurarse y asociada a las estrategias participativas y formas organizativas construidas en comunidad. Francisco Sierra Caballero lo plantea de esta forma: “Una organización más horizontal no solo permite sino que requiere participación de sus miembros para funcionar, pues es la fuerza colectiva la que la pone en marcha. Es precisamente de las formas propias y tradicionales de organización de las comunidades de donde surgen las dinámicas participativas”.

Existe una estrecha relación entre la comunicación, la autonomía de los procesos de organización comunitaria, y las facultades para la autogestión de los agentes y procesos transformadores del territorio. Esta relación se traduce en la capacidad que desarrollan las comunidades para generar medios. Ya no son instituciones o profesionales ajenos al territorio los que llegan a estos a proponer, orientar o a desarrollar procesos de comunicación, sino que son las comunidades las que definen sus necesidades, canales y estrategias informativas, sus contenidos y agendas temáticas, y son sus integrantes los que orientan los procesos en función del interés político. Esta capacidad de autogestión les permite protegerse de presiones externas y guiarse por las construcciones colectivas.

La apropiación social de los medios solo es posible si las comunidades comprenden la comunicación como un ejercicio que va más allá del rol difusionista. En este sentido, la participación en propuestas comunicativas se articula a la movilización y el empoderamiento de los individuos, que buscan desarrollar significados de la vida colectivamente, que reivindican el derecho a la información y a la libertad de expresión, y que promueven el fortalecimiento de vínculos y la construcción de propuestas organizativas buscando incidir en la esfera pública.

 

Caminando a una comunicación multipropósito desde la apropiación social

La Comunicación Comunitaria busca la generación de intencionalidades educativas o lo que se conoce desde la educación popular como educomunicación, es decir, busca generar interacción comunicativa y sensibilización, que fomente el diálogo y el reconocimiento de los saberes populares existentes en los territorios, que son los que forman políticamente a los habitantes, promuevan la reflexión permanente sobre los derechos humanos y sobre el modelo de desarrollo, generan interés en las comunidades por el contexto social, político y cultural, y que permiten el reconocimiento de los acumulados metodológicos, pedagógicos y organizativos que conforman el tejido social.

En este sentido, las estrategias comunitarias de comunicación, al igual que los medios locales, se asumen como formas directas o indirectas de participación política, teniendo en cuenta sus intencionalidades y el contexto socio – político en el que surgen. Esta búsqueda de la apropiación social de los medios, trata de generar transformación ciudadana y trascender la visión impuesta por la comunicación de masas. También, permite que los ciudadanos sueñen, visionen y encuentren escenarios posibles para la generación de cambios estructurales de la vida política, económica, social y cultural; ya que tales cambios son los que permiten la construcción de lo que Francisco Sierra Caballero denomina proyectos de vida comunitarios: “cada comunidad tiene su proyecto de vida colectiva, de una u otra forma se piensa a sí misma, crea su propia imagen y a partir de ella sueña su futuro”.

La comunicación no solo genera transformaciones sociales para la vida colectiva o posiciona medios comunitarios, también, le permite a los sujetos que hacen parte de una comunidad, fortalecer su capacidad como agentes transformadores de los discursos de la guerra, convirtiéndolos en formuladores de nuevos significados, en promotores de nuevas maneras de comprender y de analizar los territorios y sus dramas sociales.

La transformación generada en el sujeto que trasciende por su participación en procesos comunicativos, permite que emerjan y se conviertan en agenda de los medios locales, reflexiones sobre los derechos humanos, la Seguridad Humana, la convivencia y la movilización social desde el arte y la cultura; generadas desde el pensamiento y la mirada de las poblaciones que históricamente han sido invisibilizadas o estigmatizadas por los medios masivos, por los actores armados o por entidades gubernamentales. Es evidente el poder transformador que se logra a través de procesos de comunicación construidos de manera participativa.

La apropiación social de los medios tiene la clara intención de tejer una imagen y un relato distinto de los territorios y de quienes los habitan, reafirmando el sentido de pertenencia y la identidad. Proyectar la mirada sensible y espontánea de las comunidades en una foto, un video o una crónica periodística, refleja la forma en que ellas ven la solidaridad, el respeto, la convivencia, los derechos humanos y a sí mismas.

Uno de los propósitos fundamentales de la comunicación comunitaria es que las comunidades se encuentren, dialoguen, debatan, construyan acuerdos y reconozcan disensos para avanzar en el reconocimiento y el respeto por el otro. Esta esencia de la comunicación, que visibiliza la diversidad dentro de un grupo social, permite la inclusión de todos los actores, al respecto, Jesús Martín Barbero plantea que: “ampliar la comprensión de los medios comunitarios como la dimensión de las culturas de las comunidades, actores sociales y procesos organizativos, trae consigo importantes implicaciones para los actores políticos y procesos comunicativos en el desarrollo local”.

Superar la tradicional mirada que se tiene de los individuos como simples generadores o receptores de información, avanzando a la construcción de una nueva visión, donde los sujetos se conviertan en interlocutores, protagonistas de los procesos comunicativos que dan lugar a ideas y productos comunicantes, también constituye un eje fundamental para la comunicación comunitaria.

Es el sentido crítico, naciente en la comunicación comunitaria, el que permite que los procesos cuestionen con argumentos claros, los planes, programas, proyectos y políticas que implican y afectan directamente los territorios y la vida en comunidad, y el que da lugar a espacios de debate sobre el destino y la transformación social de los territorios.

Cuando la comunicación transforma a los sujetos, se recupera el valor de lo colectivo y se fortalecen propuestas de organización local, se visibiliza la fortaleza que generan los procesos de diagnóstico comunitario, de movilización, y se gestan propuestas participativas para la construcción de los imaginarios y del significado de palabras como comunidad, convivencia, dignidad, hábitat, participación, seguridad y vida.

 

En busca de una opinión pública comunitaria

Si los sistemas mediáticos inadecuados o medios de comunicación masivos, ligados a macro intereses políticos y económicos alimentan la pasividad, la insensibilidad, la falta de conciencia política en los ciudadanos y el desconocimiento de las comunidades; la labor de la comunicación popular comunitaria es la de promover una conciencia crítica en ellas y la de ser un instrumento de protección comunitario.

Las instituciones gubernamentales locales dejaron en manos de los medios masivos la construcción de los relatos de lo público, es por esto que se han posicionado los sistemas de información “oficiales” como los más fiables para comprender el desarrollo histórico de las poblaciones; situación que ha representado la invisibilización de otros modelos e iniciativas de recuperación de la memoria.

En medio de esta invisibilización y marginación permanente ha emergido, de la mano de la comunicación popular comunitaria, la búsqueda de una opinión pública que permita la circulación y debate de realidades, reivindicaciones, y en esto, el rol de los medios ha sido el de retratar y recuperar historias de la vida cotidiana de los habitantes, teniendo muy presente que los contenidos generados desde las comunidades tienen la capacidad de incidir de manera decisiva en debates políticos de ciudad y en políticas públicas, reafirmando esa nueva concepción de lo público de la que habla Jesús Martín Barbero: “la nueva concepción de lo público descubre la articulación entre el interés común, el espacio ciudadano y la interacción comunicativa. Pues es lo propio de la ciudadanía el estar asociada al reconocimiento recíproco, esto es el derecho a informar y ser informado, a hablar y ser escuchado, imprescindible para poder participar en las decisiones que conciernen a la colectividad”.

En esta panorámica se ha fortalecido en los últimos años en Medellín, la reivindicación del derecho a la comunicación, es decir,el derecho a que las comunidades sean nombradas, reconocidas, y visibilizadas por los medios y sistemas de información institucionales con sus identidades y construcciones sociales.

En la búsqueda de una opinión pública comunitaria se parte del reconocimiento de nuevas maneras de concebir la comunicación y de otras formas de construir el rol del comunicador, este debe tener claro que el accionar participativo es el que le da el sentido social al proceso, dándole mayor relevancia que a los productos.

No se trata solo de contar con muchos medios, la intención es que en la construcción cotidiana de esos medios, se posibilite aprehender un sentido comunitario, una identidad, un tejido de memorias, sueños y visiones; así lo expresa Alfonso Gumucio: “La participación de los actores sociales ocurre en el marco de procesos de fortalecimiento del diseño y difusión de mensajes, pues estos son apenas productos secundarios del proceso de comunicación. El fortalecimiento organizativo, la recuperación de la memoria, de la identidad colectiva, el crecimiento de la vida democrática son los verdaderos resultados del proceso socio – comunicacional”.

 

Los sistemas de información comunitaria y las agendas comunitarias

En el proceso de construcción de sistemas de información comunitaria que reivindican el derecho a informar y ser informados, se ha logrado el reconocimiento de agendas comunitarias, dando lugar a un principio que se convierte en pilar fundamental de la defensa de la comunicación: la construcción del territorio desde abajo, valorando e incluyendo las lecturas de las comunidades sobre la realidad, las necesidades y los proyectos esenciales para aportar al desarrollo. Esta elaboración participativa de las agendas de información es la que dinamiza a los sistemas de información comunitarios. Ya no son los “expertos” los que levantan y definen las prioridades del territorio, ahora son las comunidades las que lo hacen, construyendo proyectos estratégicos articulados a planes de desarrollo local, poniéndole temas de debate a entidades gubernamentales y de planeación territorial, en campos como la vivienda, los servicios públicos domiciliarios, la seguridad para las mujeres, para los jóvenes, los derechos de las víctimas y la población desplazada, entre otros aspectos.

El rol de la comunicación comunitaria en la construcción de las agendas ha sido fundamental, ya que los medios se convierten en las plataformas principales para la difusión, circulación y posicionamiento de éstas, no solo en los lugares donde subyacen sino en escenarios de ciudad, generando nuevas lógicas en los diálogos establecidos entre los gobiernos y las comunidades.

Los medios comunitarios sistematizan, ordenan y visibilizan las agendas comunitarias, llevándolas en un periódico, un video o un informe, con lo que las comunidades asumen la interlocución con el Estado y las organizaciones de base, en un diálogo de pares, en el que los sujetos tienen claro que el funcionario, técnico o profesional que se sienta en un debate no tiene la verdad absoluta, hecho que reafirma el nivel de empoderamiento que generan los procesos.

Francisco Sierra reafirma la importancia de este proceso de empoderamiento comunitario: “un proyecto político comunicativo busca que las comunidades se hagan visibles ante la sociedad, las instituciones y los gobiernos como actores que cuentan en el juego de la democracia, y que tienen capacidad para auto determinarse y participar en las decisiones que les afectan”.

 

La investigación comunitaria en las agendas

Otro factor que aporta a la construcción de agendas orientadas a producir conocimientos y reflexiones provenientes del saber y las lecturas de los habitantes de los territorios, es el desarrollo de iniciativas de investigación comunitaria participativa, que dan origen a la construcción de informes alternativos que posicionan, desde la perspectiva del derecho a la comunicación y a la información, miradas sobre el desarrollo y el bienestar de las comunidades que cuestionan públicamente los indicadores de calidad de vida que han sido históricamente un instrumento de manipulación de instituciones gubernamentales.

Estos procesos de investigación comunitaria participativa, también permiten la recuperación y conservación del patrimonio inmaterial de territorios, que ha caído en riesgo de extinción a causa de los megaproyectos de intervención urbana que arrasan a su paso barrios, formas de organización, procesos de tejido social, espacios de convivencia y expresiones de la riqueza y diversidad cultural. Los procesos de interacción e interlocución que se fomentan desde los medios, permiten la conservación de la memoria y la identidad cultural en los territorios, un aspecto que Francisco Sierra destaca como fundamental: “El proyecto político comunicativo tiene el propósito de afianzar identidades y raíces históricas a través de la palabra y los recursos auditivos y orales, como formas de divulgación para las nuevas generaciones; la necesidad de expresarse en sus propios términos y hacer valer sus especificidades y condiciones, y lograr un espacio propio para el desarrollo y la creatividad”.

La comunicación entendida como derecho, parte de un postulado básico; promueve alternativas, reflexiones, visiones y propuestas que constituyen una opción frente al discurso dominante, y surge de la necesidad que tienen las comunidades de contar con instrumentos propios para promover iniciativas de desarrollo, para ejercer procesos de denuncia, movilización social y de reivindicación de derechos, haciendo de la comunicación una alternativa, una manera de transmitir las visiones políticas de las comunidades y el territorio. No puede haber comunicación popular comunitaria si no hay comunidades con proyectos políticos claros.

 

Artículo de la Edición de Visión 8 "Diálogo de saberes en comunicación"/ 2014:

+ Ver la edición completa

 

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